
No hay tiempo para lamentos. Tampoco, pesares, aún y éstos reales y persistentes sean.
Los golpes duelen y hacen daño, pero también amoratan tanto una zona que ya la hacen negra por completo y la diferencia entonces no existe más.
Ni modo que continuar con ello.
Tarde o temprano se insensibiliza ese punto, mas el deber de cada uno de los acribillados es sólo permitir que la parte afectada por los proyectiles sean las que supuren hasta perder su esencia.
El resto, que lata con fuerza, que permanezca con vida...
Como dijo el guerrillero aquél, hace algún tiempo:
Los golpes duelen y hacen daño, pero también amoratan tanto una zona que ya la hacen negra por completo y la diferencia entonces no existe más.
Ni modo que continuar con ello.
Tarde o temprano se insensibiliza ese punto, mas el deber de cada uno de los acribillados es sólo permitir que la parte afectada por los proyectiles sean las que supuren hasta perder su esencia.
El resto, que lata con fuerza, que permanezca con vida...
Como dijo el guerrillero aquél, hace algún tiempo:
"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura"

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