
Todos aman a Lestat de Lioncourt...
...sólo cuando se muestra fuerte.
Cuando anda con paso decidido, sonríe y aparenta una felicidad eterna, cual si nada ni nadie pudiera arrebatársela.
Lestat es adorable, en sus momentos de perfección, en los que no comete ni una sola falta...
...mas, pobre de él si la llegase a efectuar!
Dejado a un lado.
Olvidado.
Maldito.
Aislado.
Desechado...
Justo en sus instantes de flaqueo, desealiento, fragilidad y tomento, es entonces donde aquéllos que dicen amarlo le dan la espalda.
Lo lanzan al olvido, mientras se muestra totalmente herido e indefenso, clamando por una poca de comprensión, por algo de afecto.
Pide perdón de mil maneras a quienes ha ofendido sin intenciones de ello, pero los oídos a los que esas palabras que brotan viscerales se dirigen quedan sordos; mientras que los brazos espera estén abiertos para acogerle como un niño, se cierran con frialdad.
De no mostrar humildad, es calificado de vengativo, rencoroso y falto de consideración... y el resto justifica tal actitud con que es justicia y algo razonable!
Sí, Lestat, el más poderoso del resto de los de su progenie, debe ser siempre correcto y cuasi inmutable.
De lo contrario, es acusado de inmaduro, loco, malcriado, irritante y demás por tener rastros de humanidad muy marcados.
Sus lágrimas resbalan, mientras se pregunta, por milésima vez en su existencia por qué puede él perdonar y mostrarse amoroso con aquéllos que aprecia, incluso si le hieren una y otra vez; mientras que éstos le arrojan al vacío cuando yerra y luego lo recogen como si nada... cual si le usaran, como muñeco de trapo...
Y su corazón sangra, una vez más, en soledad... sin que ello importe a nadie.
...sólo cuando se muestra fuerte.
Cuando anda con paso decidido, sonríe y aparenta una felicidad eterna, cual si nada ni nadie pudiera arrebatársela.
Lestat es adorable, en sus momentos de perfección, en los que no comete ni una sola falta...
...mas, pobre de él si la llegase a efectuar!
Dejado a un lado.
Olvidado.
Maldito.
Aislado.
Desechado...
Justo en sus instantes de flaqueo, desealiento, fragilidad y tomento, es entonces donde aquéllos que dicen amarlo le dan la espalda.
Lo lanzan al olvido, mientras se muestra totalmente herido e indefenso, clamando por una poca de comprensión, por algo de afecto.
Pide perdón de mil maneras a quienes ha ofendido sin intenciones de ello, pero los oídos a los que esas palabras que brotan viscerales se dirigen quedan sordos; mientras que los brazos espera estén abiertos para acogerle como un niño, se cierran con frialdad.
De no mostrar humildad, es calificado de vengativo, rencoroso y falto de consideración... y el resto justifica tal actitud con que es justicia y algo razonable!
Sí, Lestat, el más poderoso del resto de los de su progenie, debe ser siempre correcto y cuasi inmutable.
De lo contrario, es acusado de inmaduro, loco, malcriado, irritante y demás por tener rastros de humanidad muy marcados.
Sus lágrimas resbalan, mientras se pregunta, por milésima vez en su existencia por qué puede él perdonar y mostrarse amoroso con aquéllos que aprecia, incluso si le hieren una y otra vez; mientras que éstos le arrojan al vacío cuando yerra y luego lo recogen como si nada... cual si le usaran, como muñeco de trapo...
Y su corazón sangra, una vez más, en soledad... sin que ello importe a nadie.

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