
Ojo por ojo y diente por diente.
Si te han lastimado, lastima también.
Si te han herido, haz lo mismo.
No importen lágrimas ni dolor ajeno, sólo el propio.
No importe si aquél hizo daño sin intenciones de ello; provoca angustia en el alma suya, como lo hiciera contigo.
Ese o esa que pida perdón; tú, nada de eso, pues fuistes quien sufrió primero; entonces, no hay por qué considerar a quien no tuvo tal contigo.
Sea éste el círculo vicioso en el que se vea la existencia!
Amargura por amargura.
Llanto por llanto.
Rencor por rencor.
Ni un escape a ello.
No piedad!
Ni una salida a tal rollo.
Fuera el perdón mutuo!
Desaparición del respeto.
Muerte al sentimiento ajeno.
Viva el orgullo roto!
Nada más.
Si te han lastimado, lastima también.
Si te han herido, haz lo mismo.
No importen lágrimas ni dolor ajeno, sólo el propio.
No importe si aquél hizo daño sin intenciones de ello; provoca angustia en el alma suya, como lo hiciera contigo.
Ese o esa que pida perdón; tú, nada de eso, pues fuistes quien sufrió primero; entonces, no hay por qué considerar a quien no tuvo tal contigo.
Sea éste el círculo vicioso en el que se vea la existencia!
Amargura por amargura.
Llanto por llanto.
Rencor por rencor.
Ni un escape a ello.
No piedad!
Ni una salida a tal rollo.
Fuera el perdón mutuo!
Desaparición del respeto.
Muerte al sentimiento ajeno.
Viva el orgullo roto!
Nada más.

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