
Veredas de arena, caminos de viento...
Todo es un sueño.
Figuras de vapor se retuercen graciosamente frente a los ojos mortales de aquéllos que se colocan ante el fuego, para llevar calidez a sus heladas carnes.
Sutiles metáforas del alma, las danzarinas etéreas, se dejan llevar el brazo ligero pero firme de la brisa, quien viaja al compás del estrépito de las llamas.
Así como se desvanece el humo, también lo hacen el tiempo y la existencia.
Todo es un sueño.
Figuras de vapor se retuercen graciosamente frente a los ojos mortales de aquéllos que se colocan ante el fuego, para llevar calidez a sus heladas carnes.
Sutiles metáforas del alma, las danzarinas etéreas, se dejan llevar el brazo ligero pero firme de la brisa, quien viaja al compás del estrépito de las llamas.
Así como se desvanece el humo, también lo hacen el tiempo y la existencia.

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