
"... Redeem me into childhood
Show me myself without the shell
Like the advent of May
I'll be there when you say
Time to never hold our love..."
Show me myself without the shell
Like the advent of May
I'll be there when you say
Time to never hold our love..."
Ouroboros.
El infinito, el eterno retorno.
Principito llegó a la Tierra un día cualquiera.
Allí sembró amor, sobre todo en quien se hallaba tan solo como él, en medio del desierto.
Inteligencia y corazón inocentes, mas pletóricos de sabiduría. Combinación deliciosa, sin duda.
Curioso al fin, quiso comprender a este gran esferoide que, en comparación con el resto de los lugares antes visitados, prometía mucho.
Le asombró increíblemente su amplitud y la variedad de pequeños universos que albergaba en su irregular terreno.
Viajó por toda su extensión y observó algo de particular expresión...
...ser humano...
Muchos!
Vaya!
Pero... ¿por qué sois así?
Principito hizo saber a su querido amigo que debía retornar a casa.
"Mañana es mi aniversario".
En el mismo lugar de su llegada, se dejó morder por la cobra.
Ni rastro.
¿Le habrás comprendido?
¿He de volver a veros?
Recuérdame, por favor, pequeño y dulce niño de ninguna parte...

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