By Sylvia Ji

By Sylvia Ji
Weder Engel noch Dämon
Vivir o existir

Memoria [ALFA]

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Intento por encontrar el ánima

Estornudo dos veces de las tantas que me tocan a diario. En mi mente, digo "Salud! Gracias!".

Recostada del costado izquierdo (valga la rimbombancia) sobre mis almohadas, teclado y ordenador casi sobre mi cabeza, escribo.

Pienso y creo no saber sobre qué lo iré a hacer exactamente. Sólo siento que es casi obligatorio pues tengo mucho de no hacerlo, al menos no de modo personal; y ya que he creado un blog, es necesario que ejecute algo para lo que está hecho este tipo de espacio íntimo en la virtualidad de la web... pues si está para algo es y es para trazar líneas de bit y pixelados caracteres particulares.

Me etengo a mirar la tecla Shift, como si de pronto ella me fuese a dar una idea sobre un buen tema específico para investigar, analizar, inferir y abordar de manera escrita y subjetiva, mas ella sólo se quedó fija, negriblanca, rectangular como ella sola pero de bizarros bordes redondeados y me respondió escuálidamente: "Shift".

El resto del teclado me parece igual de lacónico y taciturno, monocromático y seco al argumentar o intentar nutrir mi embotada creatividad, que luego de largas jornadas de trabajo, se ha visto suplantada por la inevitable pereza y el siempre presente agotamiento.

Pero bien, de algo ha servido observarlas una a una y me dicen, con sus tiesos, pero hundidizos caracteres "Z", "@", "Y", "F", "?"... y salen las palabras sobre la plantilla electrónica del blogger.

Mis oídos empiezan a picar, dentro, muy dentro. Hago una pausa para tratar de buscar alivio a algo tan desesperante como placentero, en cuanto has logrado conseguir algún objeto que elimine la comezón, que por lo general es señal de gripe o resfriado.

Luego de rascar la zona interior del par de órganos del sentido del oído con un objeto que omito por razones de si acaso un niño lee esto no se ponga a inventar, etcétera, etcétera, rasco también la comisura izquierda de mis labios y continúo redactando esto que ni se dónde me irá a llevar ni mucho menos de dónde partió exactamente.

En la pausa que acabo de pausar (sí, fue apropósito esa) a fin de continuar esto, acabo de comprobar en serio, concienzuda y neutralmente que uno piensa mil disparates por minuto y casi no tienen freno el uno del otro. Y pues las teclas me siguen indicando que siga transcribiendo acá esa sarta de sin sentidos, pues no me queda de otra y en mi mente no se divisa alguna brillante idea aún.

El abanico de mi habitación funge como soporífero más que agente para refrescar, pues el pobre es tan viejo que casi no "asopla" nada.

Ya mis dedos duelen, ya hacen bizcos mis ojos... ya me cansé :p. Es hora de dejar esto para mañana o cuando sea.

Muchas gracias, ciao!



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